{"id":24,"date":"2014-12-26T16:31:15","date_gmt":"2014-12-26T16:31:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/?p=24"},"modified":"2014-12-26T16:31:15","modified_gmt":"2014-12-26T16:31:15","slug":"sacale-el-veneno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/2014\/12\/26\/sacale-el-veneno\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00a1S\u00e1cale el veneno!\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Durante la guerra, cuando el ej\u00e9rcito chileno lleg\u00f3 hasta el valle del Mantaro, los pobladores fueron v\u00edctimas de injusticias de todas clases. Los chilenos arrebataban los animales a la gente, los golpeaban, abusaban de las mujeres, mataban sin contemplaciones a ancianos y ni\u00f1os y quemaban las casas y las provisiones.<\/p>\n<p>Se dec\u00eda que la orden de aterrorizar a la gente ven\u00eda desde los mismos generales chilenos. Aunque los guerrilleros locales intentaban defender al pueblo, sus esfuerzos eran in\u00fatiles, pues los soldados reci\u00e9n llegados eran superiores en armas y en n\u00famero.<\/p>\n<p>Una vez que el valle hab\u00eda sido dominado, los chilenos enrumbaron a las zonas altas para continuar con su estrategia de tierra quemada, es decir, de arrasar con todo a su paso.<\/p>\n<p>Un contingente chileno, comandado por un oficial c\u00e9lebre por su frialdad al matar, lleg\u00f3 a las alturas de Ahuac. Agotados por la larga caminata, se detuvieron a puertas de una choza y, despu\u00e9s de rodearla, obligaron a sus ocupantes a salir. Una anciana y su nieta aparecieron en la puerta, perplejas y temerosas de los soldados reci\u00e9n llegados.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Prep\u00e1ranos chicha, vieja! \u2014orden\u00f3 el oficial.<\/p>\n<p>La anciana segu\u00eda inm\u00f3vil, todav\u00eda temerosa de cuanto pod\u00edan hacer aquellos soldados brutos y carentes de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mu\u00e9vete, vieja, no quiero esperar! \u2014le grit\u00f3 el oficial\u2014, \u00bfo quieres que mate a tu nieta?<\/p>\n<p>La mujer se llamaba Fulgencia y era curandera. Todo el pueblo sol\u00eda acudir a ella para curarse. Tambi\u00e9n sab\u00eda preparar remedios que acababan con las plagas, pues en mayor cantidad, los efectos medicinales de una misma sustancia pod\u00edan tornarse en venenosos.<\/p>\n<p>Mientras estaba atareada en preparar la chicha, los chilenos rebuscaban entre sus cosas, persegu\u00edan a las gallinas y ataban a los carneros para llev\u00e1rselos. Entonces se le ocurri\u00f3 agregar a la chicha un potente veneno que ten\u00eda preparado en una ollita de barro para acabar con las ratas que se met\u00edan a los graneros.<\/p>\n<p>Con mucho cuidado, vaci\u00f3 el contenido de la ollita en el perol donde mezclaba la chicha. En cuanto termin\u00f3, carg\u00f3 el perol y quiso entregarlo a un soldado que dormitaba de pie. Este le hizo una se\u00f1a para que lo siguiera, y llegaron con el oficial que estaba al mando. Este oli\u00f3 la chicha y, antes de tomarla, dijo:<\/p>\n<p>\u2014Toma t\u00fa primero. \u00a1S\u00e1cale el veneno, vieja!<\/p>\n<p>Fulgencia palideci\u00f3. Los soldados la rodeaban, impacientes por beber de una vez, pues ten\u00edan mucha sed. Ya antes la anciana hab\u00eda escuchado que algunas mujeres perdieron la vida tratando de envenenar a los chilenos. Pero al ser descubiertas, fueron ejecutadas.<\/p>\n<p>Entonces tom\u00f3 la determinaci\u00f3n y, cogiendo un buen vaso, se lo bebi\u00f3 hasta la \u00faltima gota.<\/p>\n<p>Tranquilizados, los chilenos se arrebataron entre s\u00ed los vasos y se tomaron toda la chicha. Cuando se termin\u00f3, ordenaron a Fulgencia que preparase m\u00e1s. Sin decir palabra, ella entr\u00f3 de nuevo a su casa.<\/p>\n<p>Como se tardaba, un soldado entr\u00f3 a ordenarle que se diese prisa, pero la encontr\u00f3 agonizando. Cuando el oficial se dio cuenta de su error, ya era tarde. Los soldados empezaban a sentir fuertes dolores y rodaron por el suelo, experimentando los s\u00edntomas del veneno.<\/p>\n<p>El oficial no pudo siquiera vengarse de Fulgencia, pues ella ya estaba muerta. Los chilenos no tardaron en seguirle el camino. El veneno acab\u00f3 con casi todos. Solo se salvaron aquellos que, por ser de rango inferior, apenas si pudieron probar la chicha.<\/p>\n<p>En la actualidad, la anciana Fulgencia a\u00fan es recordada por su heroico sacrificio. Por su causa, la frase \u00ab\u00a1s\u00e1cale el veneno!\u00bb es usada cuando se va a empezar a consumir una bebida espirituosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong>Fredy Ospinar Cerr\u00f3n (12 de julio de 1969).<\/p>\n<p>Poblador de Ahuac<\/p>\n<p><strong>Relato recogido por:<\/strong> Jes\u00fas Toribio Espinoza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante la guerra, cuando el ej\u00e9rcito chileno lleg\u00f3 hasta el valle del Mantaro, los pobladores fueron v\u00edctimas de injusticias de todas clases. Los chilenos arrebataban los animales a la gente, los golpeaban, abusaban de las mujeres, mataban sin contemplaciones a ancianos y ni\u00f1os y quemaban las casas y las provisiones. 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