{"id":26,"date":"2014-12-26T16:31:55","date_gmt":"2014-12-26T16:31:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/?p=26"},"modified":"2014-12-26T16:31:55","modified_gmt":"2014-12-26T16:31:55","slug":"cuestion-de-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/2014\/12\/26\/cuestion-de-fe\/","title":{"rendered":"Cuesti\u00f3n de fe"},"content":{"rendered":"<p>En el pueblo de Chongos Bajo viv\u00eda un muchacho llamado Vladimir. Mientras cargaba un saco de ma\u00edz morado \u2014una ofrenda de su familia para la peregrinaci\u00f3n\u2014, sus venas se hinchaban y le bajaron por el antebrazo como un ramillete de mala hierba apoder\u00e1ndose de \u00e9l.<\/p>\n<p>A Vladimir no le importaba que el cura rechazara la nueva tradici\u00f3n de velas de colores. Le parec\u00edan una mera interrogaci\u00f3n ante los miles de signos que se acumulaban en su cabeza, como los devotos de Cani Cruz, un capataz despiadado al que ped\u00edan justicia.<\/p>\n<p>Al llegar a la iglesia no quiso discutir con el cura. Entreg\u00f3 el ma\u00edz morado y se apresur\u00f3 en despedirse. Pero aquel pareci\u00f3 leerle la mente y le detuvo:<\/p>\n<p>\u2014S\u00e9 que te niegas a creer \u2014le dijo, en tanto Vladimir se limitaba a asentir\u2014. Te contar\u00e9 algo que quiz\u00e1s te haga cambiar de parecer. Antes de que nacieras tus padres solo ten\u00edan dos hijas. Como deseaban un hijo var\u00f3n, tu madre vino y le pidi\u00f3 a Cani Cruz un hijo. Poco antes de cumplirse el a\u00f1o, t\u00fa naciste.<\/p>\n<p>Vladimir qued\u00f3 en silencio. Y unos instantes despu\u00e9s se despidi\u00f3, excus\u00e1ndose por las labores de la chacra.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, y ante su insistencia, su madre se neg\u00f3 a corroborar la historia del cura. Muy confundido, fue a caminar mientras pensaba y, finalmente, regres\u00f3 a la iglesia. Siempre iba, pero no exactamente por devoci\u00f3n, sino por aquel \u00e9xtasis que sent\u00eda al ver el cielo rojizo durante el ocaso, que se ve\u00eda mejor desde la puerta de la capilla.<\/p>\n<p>Alguien le toc\u00f3 el hombro suavemente y lo sac\u00f3 de sus cavilaciones. Era su madre.<\/p>\n<p>\u2014Sab\u00eda que estar\u00edas aqu\u00ed \u2014le dijo. \u00c9l se limit\u00f3 a sonre\u00edr, y su madre se sent\u00f3 a su lado\u2014. S\u00e9 que te desagrada lo que el cura dijo. Entonces ya hab\u00edan nacido tus hermanas, pero tu padre y yo quer\u00edamos un hijo var\u00f3n. Estaba envejeciendo y era consciente que no podr\u00eda tener m\u00e1s hijos. Por eso un d\u00eda ped\u00ed un milagro, pero no a Cani Cruz. Se lo ped\u00ed a Dios. Vine a la iglesia muchas veces, no por siete lunes, ni cada siete o cinco d\u00edas, como algunos acostumbran. Simplemente vine, y antes de que pasara un a\u00f1o t\u00fa ya hab\u00edas nacido.<\/p>\n<p>Vladimir escuchaba el cantar de los devotos a sus espaldas. Su madre sigui\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014El cura no quiso enredarte con todo lo que se dice de Cani Cruz. Solo deseaba que entendieras que tuve fe.<\/p>\n<p>Un extra\u00f1o alivio se hab\u00eda apoderado de \u00e9l. No sab\u00eda si era la fe de las personas congregadas en la iglesia o la vista imponente del ocaso que ten\u00eda al frente. Tampoco sab\u00eda de d\u00f3nde hab\u00eda llegado aquel sentimiento ante la grandeza de ese preciso momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> Ezequiel Camayo Lapa<\/p>\n<p><strong>Relato recogido por:<\/strong>Ver\u00f3nica Portillo Soriano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el pueblo de Chongos Bajo viv\u00eda un muchacho llamado Vladimir. 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