{"id":28,"date":"2014-12-26T16:32:32","date_gmt":"2014-12-26T16:32:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/?p=28"},"modified":"2014-12-26T16:32:32","modified_gmt":"2014-12-26T16:32:32","slug":"los-sacrilegos-de-machay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/2014\/12\/26\/los-sacrilegos-de-machay\/","title":{"rendered":"Los sacr\u00edlegos de Machay"},"content":{"rendered":"<p>En el pueblo de Achipampa[1] viv\u00eda un joven muy religioso llamado Julio. Aunque peque\u00f1o y delgado, durante las peregrinaciones era quien iba adelante, llevando mucho m\u00e1s de lo que su cuerpecito parec\u00eda capaz de cargar.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la gran misa se visti\u00f3 con sus mejores ropas y, sin siquiera desayunar, corri\u00f3 hasta la plaza de donde todos partir\u00edan a la Gruta de Machay, una formaci\u00f3n geol\u00f3gica que la naturaleza hab\u00eda hecho parecida a una capilla.<\/p>\n<p>El pueblo avanzaba entonando c\u00e1nticos a Dios. Pronto apareci\u00f3, a lo lejos, la Gruta, sumamente hermosa, en medio de un abra. Los pobladores le hab\u00edan puesto tres campanas que, al doblarse, maravillaban a las gentes de los alrededores con su sonido celestial.<\/p>\n<p>Al finalizar la misa todos recogieron las ofrendas y se marcharon a sus casas. Llegaron a la Plaza de Achipampa al atardecer. Sin embargo, desde que parti\u00f3 de la Gruta, Julio sent\u00eda una inquietud inexplicable. Se despidi\u00f3 de sus vecinos y regres\u00f3 con sus padres. Esa noche y las siguientes no pudo dormir. Quer\u00eda saber c\u00f3mo era la Gruta de Machay durante la noche. Un d\u00eda se decidi\u00f3. Esper\u00f3 a que todo el pueblo durmiera y emprendi\u00f3 su peque\u00f1a traves\u00eda. Pero a medio camino avist\u00f3 a unos hombres que, por alguna raz\u00f3n, le dieron desconfianza. Se escondi\u00f3 detr\u00e1s de una roca y los vio tomar el camino de la Gruta. \u00bfAcaso tambi\u00e9n ellos hab\u00edan sentido ese tir\u00f3n especial que aquella formaci\u00f3n geol\u00f3gica provocaba en \u00e9l? Cuando se alejaron los sigui\u00f3 con sigilo. Los vio detenerse al pie de la Gruta y excavar dentro y fuera. Terminaban un agujero y, al no encontrar nada, maldec\u00edan y cavaban otro.<\/p>\n<p>Julio comprendi\u00f3 que esas personas eran sacr\u00edlegos y buscadores de tapados. Se sent\u00eda impotente al ver que pon\u00edan la Gruta de cabeza y, en un momento de c\u00f3lera, tiraban abajo las hermosas campanas que le daban vida. Finalmente, hartos de buscar, recogieron sus cosas e iniciaron el retorno. Julio se qued\u00f3 oculto, pues si aquellos hombres lo ve\u00edan pod\u00edan matarlo.<\/p>\n<p>En cuanto se sinti\u00f3 a salvo, corri\u00f3 hacia el pueblo y busc\u00f3 al cura para contarle lo que hab\u00eda sucedido. En las siguientes horas los comuneros comprobaron lo que Julio les hab\u00eda contado. Sin dar cr\u00e9dito a sus ojos, algunos se echaban a llorar, mientras otros ped\u00edan al cielo una explicaci\u00f3n a tanta maldad.<\/p>\n<p>Hasta el d\u00eda de hoy, los ancianos del pueblo a\u00fan la visitan para realizar sus ceremonias. A pesar de lo ocurrido, la Gruta de Machay sigue deleitando a cada uno de sus visitantes.<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> Ruperto Mayorca Solano (nacido el 17 de febrero de 1934)<\/p>\n<p>Poblador del anexo de Achipama, (Yanacancha, Chupaca)<\/p>\n<p><strong>Relato recogido por:<\/strong> Roc\u00edo Cajachagua Chu\u00ed<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Anexo del distrito de Yanacancha, ubicado a una hora y media de camino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el pueblo de Achipampa[1] viv\u00eda un joven muy religioso llamado Julio. Aunque peque\u00f1o y delgado, durante las peregrinaciones era quien iba adelante, llevando mucho m\u00e1s de lo que su cuerpecito parec\u00eda capaz de cargar. 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