{"id":34,"date":"2014-12-26T16:34:49","date_gmt":"2014-12-26T16:34:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/?p=34"},"modified":"2014-12-26T16:34:57","modified_gmt":"2014-12-26T16:34:57","slug":"justicia-a-manos-propias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/2014\/12\/26\/justicia-a-manos-propias\/","title":{"rendered":"Justicia a manos propias"},"content":{"rendered":"<p>Una tarde, un pastor llevaba a sus ovejas por los cerros de Yanacancha. Silbaba, alegre, un huayno de su tierra, cuando se detuvo, pues lo que vio a orillas del r\u00edo lo sorprendi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Un muerto! \u2014exclam\u00f3.<\/p>\n<p>M\u00e1s arriba, en la bocamina, algo malo hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Sin detenerse a pensarlo, abandon\u00f3 a sus animales y corri\u00f3 al pueblo en busca de auxilio.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hay un muerto en la mina! \u2014clamaba sin dejar de correr.<\/p>\n<p>Los pobladores salieron sobresaltados. Uno lo\u00a0detuvo y le pidi\u00f3 que le cuente lo que hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>Se reuni\u00f3 un grupo y march\u00f3 hacia la mina. En efecto, encontraron el cad\u00e1ver que identificaron como el cuidador de la mina. Adem\u00e1s echaron en falta varias m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Furiosos, se organizaron en varios piquetes que recorrieron los alrededores en busca de los responsables. Estuvieron rastre\u00e1ndolos todo el d\u00eda hasta que, al anochecer, lleg\u00f3 un muchacho al pueblo con la noticia de que hab\u00edan capturado a uno de ellos.<\/p>\n<p>La multitud, cada vez m\u00e1s enardecida, sigui\u00f3 al joven hasta el callej\u00f3n donde ten\u00edan al sujeto, atado y con el cuerpo cubierto de magulladuras.<\/p>\n<p>Suplicaba compasi\u00f3n, pues los pobladores no cesaban de golpearlo.<\/p>\n<p>Sin o\u00edrlo, lo arrastraron hasta la plaza, donde luego de un juicio a mano alzada, le prendieron fuego y lo dejaron morir abrasado.<\/p>\n<p>Pero la gente de Achipampa sab\u00eda que aquel sujeto que acababa de ser ejecutado no deb\u00eda de estar solo, pues sus c\u00f3mplices hab\u00edan conseguido huir. Se volvieron a organizar en piquetes y partieron en busca de ellos.<\/p>\n<p>Al amanecer, un ni\u00f1o avist\u00f3 rastros cerca de una quebrada que llevaba hacia una cueva.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed est\u00e1n \u2014se dijo, y avis\u00f3 a los adultos.<\/p>\n<p>Rodearon el lugar y, al ingresar a la cueva, hallaron a dos hombres que, para su mala suerte, ten\u00edan una de las m\u00e1quinas robadas con ellos. Despu\u00e9s de arrastrarlos atados hasta el pueblo, corrieron la misma suerte que su c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>Cuando llegaron las autoridades provinciales, nada pudieron hacer, pues el poblado completo se negaba a dar cualquier informaci\u00f3n. Cansados, prefirieron marcharse y olvidar el asunto.<\/p>\n<p>Se dice en Chupaca que nadie se atreve a cometer robos en Achipampa, pues el castigo es muy severo.<\/p>\n<p><strong>Fuente: <\/strong>Juan Ruperto Mayorca Solano (17 de febrero de 1934)<\/p>\n<p>Poblador de Achcahuasi (un cerro al lado de Achipampa)<\/p>\n<p><strong>Relato recogido por:<\/strong> Roberto Toscano Pablo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una tarde, un pastor llevaba a sus ovejas por los cerros de Yanacancha. Silbaba, alegre, un huayno de su tierra, cuando se detuvo, pues lo que vio a orillas del r\u00edo lo sorprendi\u00f3: \u2014\u00a1Un muerto! \u2014exclam\u00f3. M\u00e1s arriba, en la bocamina, algo malo hab\u00eda ocurrido. 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