{"id":4,"date":"2014-12-26T16:21:58","date_gmt":"2014-12-26T16:21:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/?p=4"},"modified":"2014-12-26T16:21:58","modified_gmt":"2014-12-26T16:21:58","slug":"la-guardiana-de-nahuinpuquio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/2014\/12\/26\/la-guardiana-de-nahuinpuquio\/","title":{"rendered":"La guardiana de \u00d1ahuinpuquio"},"content":{"rendered":"<p>Antiguamente llegaron tres forasteros al pueblo de Ahuac. Eran unos hombres altos con sombrero de paja y ropa azul marino manchada de barro. Sus nombres eran Marco, Aurelio y Jacinto. Ven\u00edan con una intenci\u00f3n: construir un canal de riego para los cultivos de Ahuac.<\/p>\n<p>Los forasteros planeaban usar para su canal las aguas sagradas de la laguna de \u00d1ahuinpuquio. Ignoraban que aquello significaba una profanaci\u00f3n. As\u00ed, dos d\u00edas despu\u00e9s de su llegada, marcharon a iniciar la obra con sus herramientas al hombro. Se sentaron a orillas de la laguna, chaccharon coca, fumaron cigarros y bebieron sorbos de trago para tener mucha voluntad en el trabajo.<\/p>\n<p>\u2014Tenemos que alcanzar el nivel exacto de profundidad para que el agua corra hacia las siembras \u2014dijo Marco, indicando con el dedo las profundidades de la laguna.<\/p>\n<p>\u2014Eso nos tomar\u00e1 mucho tiempo \u2014respondi\u00f3 Aurelio, preocupado.<\/p>\n<p>A lo que Jacinto agreg\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014No si trabajamos juntos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed se convencieron de que podr\u00edan completar su plan.<\/p>\n<p>Mientras cavaban unos surcos, silbando y cantando huaynitos de su tierra, el cielo empez\u00f3 a oscurecerse. Entonces Jacinto dijo:<\/p>\n<p>\u2014Debemos volver a casa antes de que anochezca o nos perderemos en el camino.<\/p>\n<p>Sus dos compa\u00f1eros asintieron<\/p>\n<p>\u2014Hay que llegar r\u00e1pido \u2014repitieron Marco y Aurelio.<\/p>\n<p>Y retornaron a su casa.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, en el camino a \u00d1ahuinpuquio, Marco estaba p\u00e1lido y muy callado. Sus compa\u00f1eros marchaban contentos cargando en sus quipis ma\u00edz tostado, mote, pushpo y queso.<\/p>\n<p>Finalmente, mientras se arrellanaban a la sombra de unos \u00e1rboles, junto a la laguna, Marco rompi\u00f3 su silencio:<\/p>\n<p>\u2014Tuve un sue\u00f1o muy extra\u00f1o \u2014dijo\u2014. Una viejita me advert\u00eda que si seguimos cavando en estas tierras la laguna se desbordar\u00e1 y destruir\u00e1 a todo el pueblo de Ahuac.<\/p>\n<p>Pero Aurelio le respondi\u00f3, mof\u00e1ndose:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 va a ser! Mentira nom\u00e1s ser\u00e1. Solo nos quiere asustar y por envidia no quiere que tengamos riego en nuestras chacritas.<\/p>\n<p>Entonces masticaron su coca, fumaron cigarros, tomaron su trago y comenzaron a trabajar. Pero a mediod\u00eda se desat\u00f3 una fuerte tormenta. Ca\u00edan junto a la lluvia unas bolas de granizo grandes como pu\u00f1os.<\/p>\n<p>Asustados, los forasteros se refugiaron en una cueva para protegerse. Desde ah\u00ed ve\u00edan correr hacia los cerros a venados, zorros y vizcachas. Mientras tanto, las aves luchaban por volar en contra del viento, pero eran derribadas por el granizo y mor\u00edan cubiertas de fango o ahogadas en la laguna.<\/p>\n<p>\u2014Nunca debimos venir \u2014dijo Marco, mientras todo el trabajo que hab\u00edan hecho era arrasado por el agua que bajaba de los cerros.<\/p>\n<p>Y Aurelio, dando un respingo, repuso:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yo tambi\u00e9n so\u00f1\u00e9 algo que ahora recuerdo!<\/p>\n<p>Sus dos compa\u00f1eros levantaron la mirada hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Una viejita me amenazaba \u2014sigui\u00f3 Aurelio\u2014. Dec\u00eda que la laguna de \u00d1ahuinpuquio es sagrada, que si segu\u00edamos trabajando un granizo gigante iba a caer y si nos llegaba morir\u00edamos.<\/p>\n<p>En cuanto la lluvia pas\u00f3 Jacinto insisti\u00f3 en retomar el trabajo y no hubo manera de convencerlo de lo contrario.<\/p>\n<p>Tiraron el fango que se hab\u00eda acumulado en la excavaci\u00f3n. Y cuando ya recuperaban el avance del d\u00eda anterior, decidieron detenerse y regresar a sus casas para descansar.<\/p>\n<p>Esa noche, bajo la luna llena, en la cumbre m\u00e1s alta del cerro Lulllaca se escucharon ruidos extra\u00f1os y, a lo lejos, una luz intensa llegaba hasta el pueblo de Ahuac.<\/p>\n<p>Los pobladores, asustados, vieron aparecer a la anciana que hab\u00eda hablado en sue\u00f1os a los forasteros. Y con una voz espantosa dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ustedes no me han escuchado! Siguen cavando en la tierra sagrada. Ahora por su culpa vendr\u00e1 el juicio final y todo el pueblo de Ahuac ser\u00e1 arrastrado por una gran inundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La gente se asust\u00f3 tanto, que obligaron a los forasteros a detener sus trabajos y los echaron del pueblo.<\/p>\n<p>As\u00ed termin\u00f3 todo. Se dice que la viejita es la guardiana de la laguna de \u00d1ahuinpuquio, quien se compadeci\u00f3 del pueblo y no desat\u00f3 el juicio final.<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> Hilari\u00f3n Guzm\u00e1n Alvarado, 73 a\u00f1os \/ Poblador y gu\u00eda tur\u00edstico de Ahuac<\/p>\n<p><strong>Relato recogido por:<\/strong> Jes\u00fas Toribio Espinoza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antiguamente llegaron tres forasteros al pueblo de Ahuac. Eran unos hombres altos con sombrero de paja y ropa azul marino manchada de barro. Sus nombres eran Marco, Aurelio y Jacinto. Ven\u00edan con una intenci\u00f3n: construir un canal de riego para los cultivos de Ahuac. 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