{"id":6,"date":"2014-12-26T16:22:45","date_gmt":"2014-12-26T16:22:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/?p=6"},"modified":"2014-12-26T16:22:45","modified_gmt":"2014-12-26T16:22:45","slug":"la-advertencia-del-huallallo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.continental.edu.pe\/cuentos-de-chupaca\/2014\/12\/26\/la-advertencia-del-huallallo\/","title":{"rendered":"La advertencia del Huallallo"},"content":{"rendered":"<p>Muchos a\u00f1os atr\u00e1s, en el pueblo de Ahuac, la gente trabajaba en sus campos de sembr\u00edo con el sol en alto. De manera repentina el cielo claro se cubri\u00f3 de nubes negras, que llegaron acompa\u00f1adas por rayos y truenos.<\/p>\n<p>Asustados, los pobladores buscaron refugio en sus chozas o, si estaban lejos de ellas, bajo los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Prot\u00e9janse! \u2014otros gritaban sin dejar de correr\u2014. \u00a1Cuiden a sus hijos!<\/p>\n<p>De pronto, una luz brillante ilumin\u00f3 uno de los cerros altos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Miren all\u00e1 arriba! \u2014dijo el presidente comunal, un hombre peque\u00f1ito llamado Saulo\u2014. \u00a1Miren todos!<\/p>\n<p>Y las gentes que lo escucharon respondieron:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 diciendo?<\/p>\n<p>Al volverse vieron en el cerro algo que cre\u00edan era un mito: \u00a1el dios Huallallo Carhuancho!<\/p>\n<p>Se encontraba en la punta de un cerro donde solo pod\u00eda notarse el contorno de su cuerpo. En su mano derecha llevaba una vara grande; y alrededor de \u00e9l irradiaba una luz.<\/p>\n<p>Entonces se oy\u00f3 una voz ronca y estruendosa que ven\u00eda del dios:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Escuchen!<\/p>\n<p>Todos los pobladores se quedaron quietos. Y los que hab\u00edan buscado refugio salieron al exterior para contemplar aquella maravilla.<\/p>\n<p>Y Huallallo sigui\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Dentro de poco se cumplir\u00e1 la profec\u00eda que hicimos los dioses muchos siglos atr\u00e1s. El taita Inti calentar\u00e1 tanto que las plantas y los animales morir\u00e1n quemados; los r\u00edos y lagunas se secar\u00e1n y ya no habr\u00e1 m\u00e1s vida. Solo vivir\u00e1n los que se refugien. \u00a1H\u00e1ganlo!<\/p>\n<p>Todos los pobladores, unidos ya en un solo grupo, empezaron a discutir.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 nos hace esto? \u2014algunos se preguntaban.<\/p>\n<p>Y otros dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hemos hecho? \u00bfC\u00f3mo haremos para refugiarnos?<\/p>\n<p>Y muchos, sin hacer caso, regresaron a sus casas.<\/p>\n<p>El presidente de la comunidad ve\u00eda con preocupaci\u00f3n a los pobladores. Ped\u00eda calma a gritos, hasta que un anciano llamado Laurencio dijo:<\/p>\n<p>\u2014No podemos escapar. Lo \u00fanico que nos queda por hacer es refugiarnos en cuevas \u2014y luego de un instante, en que todos lo miraban con extra\u00f1eza, sigui\u00f3\u2014: Puede que sea lo \u00fanico que el sol no pueda traspasar.<\/p>\n<p>A la mayor\u00eda le pareci\u00f3 buena idea. Dejaron sus labores y se dedicaron a crear cuevas profundas, mientras otros acopiaban provisiones.<\/p>\n<p>Sin embargo, otros pobladores desoyeron al viejo Laurencio y se dirigieron la ciudad de Arhuaturo, que est\u00e1 en la parte alta de Ahuac, pues en ese lugar corr\u00eda viento y hac\u00eda mucho fr\u00edo debido a la altura.<\/p>\n<p>Igualmente, la anciana Catalina, creyendo que todos estaban equivocados, decidi\u00f3 escapar hacia la monta\u00f1a Ninanya, de donde marchar\u00eda a otro lugar. Y cuando atravesaba la quebrada Carcapirhua, entre risas, se detuvo para contemplar aquel juicio final. En el pueblo de Ahuac las plantas y animales mor\u00edan calcinados. Estaba por volver a re\u00edr, cuando sinti\u00f3 que se ahogaba y se convirti\u00f3 en una roca grande, a la que los sobrevivientes llamaron Comuchacua, que significa <em>vieja vanidosa<\/em>.<\/p>\n<p>Durante tres d\u00edas la tierra ardi\u00f3, hasta que por fin una brisa fresca lleg\u00f3 hasta las cuevas. As\u00ed los pobladores supieron que el peligro hab\u00eda pasado. Salieron, optimistas y contentos, para reconstruir sus casas. Y vieron reaparecer la laguna gracias a manantiales escondidos que hay debajo de ella.<\/p>\n<p>Y aunque con los a\u00f1os olvidaron la cat\u00e1strofe, a\u00fan quedan cenizas en los cerros m\u00e1s altos para recordar la c\u00f3lera de los dioses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> Hilari\u00f3n Guzm\u00e1n Alvarado, 73 a\u00f1os \/ Poblador y gu\u00eda tur\u00edstico de Ahuac<\/p>\n<p><strong>Relato recogido por:<\/strong> Jes\u00fas Toribio Espinoza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos a\u00f1os atr\u00e1s, en el pueblo de Ahuac, la gente trabajaba en sus campos de sembr\u00edo con el sol en alto. De manera repentina el cielo claro se cubri\u00f3 de nubes negras, que llegaron acompa\u00f1adas por rayos y truenos. 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